Los jueces de Barcelona aprueban un protocolo para salvar a miles de empresas del cierre

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El ‘prepack’ permite vender las unidades productivas al presentar el concurso de acreedores.

Los jueces mercantiles de Barcelona han aprobado un nuevo protocolo para facilitar que la práctica concursal contribuya a la supervivencia de los negocios en crisis y de la mayor parte de sus puestos de trabajo. En este caso, a través de una figura conocida como el prepack. Este mecanismo, utilizado en jurisdicciones como los Países Bajos o el Reino Unido, abarca todas las actuaciones previas a la solicitud del concurso de una empresa que culminarán en la venta de la unidad productiva pocos días después de suspender pagos.

El prepack no está regulado en España, pero sí que casa perfectamente con la directiva comunitaria sobre reestructuraciones que está en fase de transposición y no contradice la ley concursal. La gravedad de la crisis actual, ante la posible avalancha de concursos, ha llevado a los jueces de Barcelona a establecer un mecanismo que ha sido muy bien acogido por los expertos.

El mecanismo recién diseñado busca evitar la desaparición de los negocios cuando se presenta un concurso.

“Cuando el empresario está decidido a la venta de la unidad productiva como forma de salvar el que hasta el momento ha sido su negocio y dejará de serlo, creo que estará de acuerdo en que todo se haga con la máxima agilidad posible en lugar de ver peligrar la continuidad como consecuencia de la rigidez de los plazos procesales”, explica Alicia Herrador, socia de Augusta Abogados. La clave es, pues, adelantarse a los acontecimientos previsibles para encontrar la mejor solución posible en el mercado y sin lesionar los derechos de los acreedores.

Por eso, el protocolo busca que el proceso sea tremendamente garantista desde el primer minuto, cuando una empresa presenta preconcurso para renegociar su deuda y ya ve que acabará en liquidación. En ese momento, puede adelantar los tiempos y pedir al juzgado que nombre un experto o administrador en materia de reestructuraciones para que tutele todo el procedimiento.

El protocolo, aprobado y distribuido el pasado jueves, establece las funciones de este experto que nombra el juez: supervisar las operaciones, familiarizarse con el negocio, informar a los acreedores y, sobre todo, verificar que hay transparencia, publicidad e igualdad de oportunidades entre los potenciales compradores. Todo esto lo hará constar en un informe al juez mercantil.

Si nada se tuerce, cuando las empresas presenten concurso, todo irá rápido. Con el escrito de solicitud, las compañías incluirán la oferta de compra de la unidad productiva. Y el experto, que pasará a ser el administrador concursal, presentará su informe de lo acaecido hasta ese momento y su valoración de la propuesta. El juez, en el mismo auto de declaración del concurso emplazará a otros potenciales compradores a presentar sus ofertas. Pasado el plazo, tras recibir un nuevo informe del administrador concursal, autorizará o rechazará la venta.

“El estigma del concurso y la burocracia del procedimiento llevan al traste a muchos buenos negocios, pero gracias al prepack, la adjudicación será coetánea a la propia declaración de concurso”, dice José María Marqués, el primer abogado en lograr la venta de una unidad productiva en España a través de este sistema. Pronto le seguirán otros. En Barcelona hay tres procedimientos más iniciados y en Málaga hay otro en fase de preparación.

Las declaraciones de insolvencia de empresas están todavía en cifras muy bajas en España gracias a las líneas ICO y a la moratoria concursal decretada por el Gobierno, que expira el próximo 14 de marzo. No hay apenas concursos, pero sí crisis, por lo que el prepack llega en un buen momento. “Nos llama la atención el interés que ha despertado el protocolo: nos llaman de muchos sitios para preguntar cómo lo estamos haciendo”, explica Raúl García Orejudo, titular del juzgado mercantil 7 de Barcelona. Entre los abogados también lo tienen claro.

El prepack puede ayudar, si se hacen las cosas bien, como sugiere el Banco de España. “La economía real precisa de soluciones ágiles y flexibles pero también transparentes”, comenta el concursalista José María Marqués. Alicia Herrador destaca que proporcionará “agilidad. transparencia y fiabilidad” a la venta de negocios en crisis.

Fuente:  La Vanguardia.

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