Complemento de idiomas. ¿Se debe abonar siempre que un trabajador utiliza un idioma extranjero en su puesto de trabajo?

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Si el conocimiento de un idioma no es necesario para el desempeño del puesto de trabajo y no se exigió para la contratación, el empleador no está obligado a abonar el complemento de idiomas a los empleados simplemente por dominar el inglés y utilizarlo en ocasiones puntuales.

 

Abono del complemento de idiomas

Una monitora de natación de un polideportivo de Canarias presenta demanda de reclamación de cantidad solicitando que se reconozca su derecho a percibir el plus de idiomas. Afirma que utiliza el inglés para comunicarse con los alumnos y que, por lo tanto, debe percibir el complemento como ya lo percibe otro monitor, este de atletismo.

El juzgado de instancia desestima la demanda. Argumenta que trabajadora estaba asignada a un puesto en el que no se exigía el idioma inglés ni era necesario para el desempeño de sus funciones porque la inmensa mayoría de los alumnos eran residentes en el municipio y el idioma oficial del curso era en castellano, aunque, puntualmente se comunicaba en inglés con algún usuario extranjeros que no sabía español.

La trabajadora recurre en suplicación denunciando la infracción del art.26.3 del ET y del convenio colectivo. Alega que el plus de idiomas no es un plus personal, sino que está recogido en el convenio colectivo como plus de calidad o cantidad de trabajo y que usando el inglés en el desarrollo de su puesto de trabajo genera una mayor calidad de trabajo.

El TSJ Canarias confirma que, efectivamente, el convenio colectivo recoge el complemento de idiomas entre los complementos por cantidad o calidad del trabajo estableciendo que se aplica a “los trabajadores que se desenvuelvan para su trabajo con otros idiomas diferentes al español”. Pero junto con este complemento se recogen en el mismo artículo otros complementos como las horas extraordinarias, la retribución del trabajo nocturno, que es claramente un complemento de puesto de trabajo, y otros conceptos de dudoso carácter salarial como son los gastos de locomoción y una indemnización por el servicio, que en realidad es un plus de transporte.

Aprecia el TSJ una mala calidad técnica en la redacción del artículo del convenio y que el plus de idiomas no es un complemento por calidad o cantidad del trabajo por el mero hecho de estar así denominado, y, aunque se considerara complemento de calidad del trabajo, sería necesario hacer uso del idioma extranjero en el desempeño del trabajo.

En cualquier caso, la interpretación literal del convenio lleva al TSJ a entender que la trabajadora no cumple los requisitos exigidos para el cobro del plus ya que se exige que en sus funciones y tareas “se desenvuelva” para su trabajo con otros idiomas diferentes al español, lo que exigiría, no solo un conocimiento avanzado del idioma, sino también una cierta habitualidad en el uso del mismo. No tiene sentido que el empleador retribuya a sus empleados simplemente por tener unos conocimientos que no solo no son necesarios para el desempeño del puesto de trabajo, sino que además el empleador no exigió para la contratación ni tiene interés en que se use en el desempeño de la actividad.

Respecto del compañero que sí percibe el plus, el TSJ considera que no se encuentra en una situación comparable pues estaba asignado a una actividad de turismo deportivo enfocada sobre todo a deportistas extranjeros.

Estas consideraciones llevan al TSJ Sta. Cruz de Tenerife a desestimar el recurso de suplicación y confirmar la sentencia recurrida.

 

 

 

 

Fuente: Lefebvre

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